Compartir publicación

En la actualidad la ética periodística es algo que se ha ido perdiendo, no porque el periodista en sí no tenga intensiones de llevar a cabo misión de forma responsable, sino que a medida que ha ido evolucionando la sociedad y la tecnología, se han presentado una serie de obstáculos que no permiten activar esta práctica en su totalidad.

Uno de esos obstáculos es el medio para el cual el periodista trabaja que, como se ha evidenciado en muchos casos, no siempre tienen la mejor intención cuando informar al ciudadano se trata, siendo este el fin último del periodista. Esto haciendo referencial no solo a la información mostrada en general, sino cómo y qué es puesto en evidencia para el público.

Quizá, la mejor manera de contrarrestar esta situación, es que el periodista entienda desde el momento en que inicia su labor, es que se debe únicamente a la sociedad y a nadie más, no al medio al que trabaja, no al jefe de presa, o algún ente público o privado de poder, tampoco a ningún anunciante. Es entender que, su misión como periodista es buscar la verdad y entregársela al pueblo.

El momento en el que periodista busca desarrollar una noticia amarillista, por el solo hecho de conseguir visitas en su portal y/o perfil, pierde automáticamente el feedback entre periodista y audiencia. Además, que, a través de esta práctica, dañará directamente a la misma, ¿Por qué? Porque solo la estará acostumbrando a un cierto tipo de contenido, evidentemente no de calidad, lo que hará que esta se exija menos a la hora de buscar información. Una de las características de la labor periodística, es incentivar el desarrollo integral de todas las personas.

Dicha labor, se podría ejercer a través de una información de calidad que impulse al usuario, a ir más allá al momento que se disponga al momento de obtener la misma, y no solo lo primero que se le ofrece.

Ana Cardozo, estudiante quien fue pasante en El Nacional y que ahora trabaja en el medio, relata su experiencia trabajando en el medio como periodista. “Particularmente hablando, no he visto por los momentos mi ética comprometida, he podido ejercer mi labor de forma libre y objetiva. Sin embargo, sí conozco casos, no solo dentro del medio en el que trabajo, sino en otros, en los que su ética sí se ha visto comprometida”, comenta la periodista.

Cardozo dice, que a pesar que no se justifica del todo que un periodista permita que su ética se vea comprometida, también hay que entender las dos caras de la moneda. “Con esto no me refiero que el periodista tenga carta blanca para descuidar su ética en el trabajo, sino que actualmente vivimos una situación fuerte en Venezuela, en la que muchas personas por diferentes razones se aferran a su trabajo. Sin embargo, habría que evaluar también las repercusiones a largo plazo y cómo esto afectará tu credibilidad como periodista”, comentó Ana Cardozo.

La periodista destaca, que en lo persona ella preferiría simplemente renunciar al medio, y dice que una vez la ética periodista ha sido manchada, es algo que ella considera difícil de reivindicar del todo. “Si el medio coloca tu ética en una situación comprometida, entonces realmente no es un medio de comunicación”, destacó Cardozo.

Tamoa Calzadilla periodista de Univisión y ex jefa de investigación de Últimas Noticias afirma que el deber y la ética deben ser un sentimiento tan fuerte que sea lo que determine las acciones del periodista. También comenta que de ella haber suprimido sus sentimientos de deber con el pueblo venezolano durante las protestas del 2014 ella probablemente seguiría trabajando en Últimas Noticias y ningún artículo sobre el asesinato de Robert Redman hubiese salido a la luz.

Calzadilla afirma que los mejores periodistas son los que no se dejan intimidar cuando los intereses de unos pocos perjudican a muchos. Por esta razón ella recibió amenazas del gobierno venezolano cuando fue publicada su investigación. La cual además de otorgarle varios premios internacionales también le brindó boleto de salida del país y un puesto en la redacción de Univisión, un medio cuantiosamente más grande e importante que Últimas Noticias.

Calzadilla ahora ejerce en Univisión la con misma ética con la que publicaba sus artículos en Venezuela aunque en Miami si tengan más libertad de prensa y libertad de expresar y comunicar al pueblo tanto en plataformas digitales, como en televisión o impreso.

Andreína Riobueno, periodista de El Tambor Venezuela opina que hay muchas formas de ser “éticamente correcto” en el periodismo digital. Si bien El Tambor fue un proyecto universitario y luego se convirtió en un medio reconocido y confiable durante las protestas del 2017 en Venezuela.

Riobueno atribuye el éxito y crecimiento acelerado del portal por haber “atacado” un target joven y desinteresado sobre lo que sucede y por emplear un estrategia diferente al periodismo convencional de portales web y lo hicieron por Instagram. Consumo rápido, directo y creativo de noticias en una pantalla pequeña.

Al preguntarle sobre “rapidez vs calidad de la información” sin dudarlo Riobueno eligió calidad. “A veces yo me tardo una semana o más investigando algo, como los niños del Guaire o la deserción estudiantil, otros portales lo sacan primero pero nosotros tenemos ese enfoque único y atractivo de infografías de Instagram con el cuál damos la información más importante a un target que no quiere leer portales tradicionales” comenta Riobueno orgullosa de la plataforma.

El equipo de Revista Ojo también reportó de forma online las protestas y noticias de los últimos años. Si bien su enfoque no es tan moderno como el de El Tambor hacen el trabajo lo más directo y enfocado a informar a los jóvenes lo más posible.

Por eso el éxito de estos portales y páginas web hacen lo posible por reportar calidad y llevar las verdades a sus lectores, aunque muchos de sus competidores tengan un enfoque amarillista y lleno de noticias para atraer clicks, lo cual hace del periodismo un dilema ético en su formato digital.

Texto: Cisneros Mariana y Maris Andreína


Compartir publicación