El día que el periodismo le ganó al Estado

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  • Lunes, 13 Noviembre 2017 10:56

 

Por: Johanna Osorio Herrera28/10/2017 

El 12 de febrero de 2014, Bassil Da Costa fue asesinado en una manifestación contra Nicolás Maduro. Juancho Montoya –líder de colectivos– y Robert Redman completaron la cifra de muertos de ese día. El gobierno acusó a la oposición. Pero un grupo de periodistas demostró, en un medio carcomido por la censura, que el asesino de Da Costa fue un funcionario del Sebin.

 

“La verdad no está destinada a permanecer oculta. No está destinada a ser suprimida. No está destinada a ser ignorada. No está destinada a ser disfrazada. No está destinada a ser manipulada. No está destinada a ser falsificada. De lo contrario, el mal prevalecerá. Nuestra misión especial como periodistas es asegurarnos de que la verdad sea revelada”.

Martin Baron. Director de The Washington Post. Ex editor de The Boston Globe

 

Una foto. Cien fotos. Una imagen: “Dos hombres en una moto de alta cilindrada”. Están delante de la marcha. Más fotos. Muchas fotos. Coincidencia: “Los mismos hombres atraviesan el cordón policial, más adelante”. Una pregunta: ¿quiénes eran?

 

Juan Carlos Solórzano inició su jornada laboral como cada tarde. Llegó al edificio de Últimas Noticias, ubicado desde 2012 en La Urbina, al este de Caracas, y se dirigió al departamento de videografía donde trabajaba. Era 12 de febrero de 2014. Un día miércoles.

 

La oposición había convocado, con motivo del Día de la Juventud, una movilización contra Nicolás Maduro. El llamado tomó fuerza tras el arresto de unos estudiantes en Táchira y Mérida la semana anterior. La protesta partió desde Plaza Venezuela, y tenía como destino la Fiscalía General, en la avenida Universidad. Acompañados por Leopoldo López, los jóvenes llegaron a la sede del Ministerio Público, donde entonaron el himno nacional y exigieron la liberación de sus compañeros de la región andina.

 

La actividad concluyó. Pero un grupo se negó a irse.

 

Quienes se quedaron prosiguieron hasta la esquina Monroy y luego subieron hacia Tracabordo, donde tumbaron una moto del Sebin. El hecho desató la furia de los funcionarios de ese cuerpo, quienes comenzaron a disparar a los manifestantes. Corrieron, unos hacia la avenida Universidad y otros hacia una calle lateral. El segundo grupo de manifestantes regresó pocos segundos después —exactamente 12, contabilizaría la reconstrucción de hechos de la Unidad de Investigación de Últimas Noticias—. Quedaron en la línea de fuego. Y a las 3:13, cayó de frente contra la acera Bassil Da Costa. A las 3:25, el joven de 24 años ingresó muerto al Hospital Vargas, por un disparo en la cabeza.

 

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