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Venezuela se desenvuelve actualmente en un escenario donde los medios impresos se esfuman. Ante la falta de papel que viven, los periódicos no tienen más remedio que partir de forma definitiva al entorno web, dejar el diarismo para pasar a ser semanarios o, simplemente, desaparecer.  Quedan entonces los ciudadanos con poca tradición en el área impresa, pero ¿Qué pasa paralelamente a esto?

Los medios alternativos han tocado las puertas de hogares y ciudadanos convirtiendo el entorno digital en un espacio de información para los venezolanos. Son innumerables, creados con diferentes fines, por diferentes razones y en distintos contextos; ciertamente, enmarcados por la tragedia económica, social, política e institucional que se vive en el país.

Pero toda esta marea de medios digitales, ¿permite afirmar que se ha reinventado el periodismo venezolano?

Omar Lugo, director del medio digital El Estímulo, no indaga en términos de reinversión sino que transita por un cambio dramático en el ecosistema de medios, ya que los caminos para entregar las noticias han cambiado, pero sigue el periodismo clásico propio de valores.

La información es la misma, pero ahora “viene en un empaque diferente”, cuenta Omar, añadiendo que la utilización de este empaque conlleva al aumento del espacio para la proliferación de noticias falsas, manipulaciones y contenidos mal estructurados, en fin, se abren los espacios para elementos que atentan contra el periodismo de calidad. Cuenta además, que si Venezuela viviera en condiciones “normales”, lejos de una economía colapsada o de la inestabilidad tecnológica, igualmente el periodismo tendría que haber evolucionado para ofrecer a la audiencia muchas más posibilidades. “No nos podíamos quedar en el periódico impreso. El verdadero periodismo es digital. Los portales digitales somos la vanguardia en periodismo en Venezuela”.

El Estímulo que mueve

Omar Lugo también cuenta que en el contexto digital no sobreviven los que posean más fuerza bruta sino los que tengan mayor capacidad de adaptación, tal y como El Estímulo, al que Lugo define como una muestra de evolución. De igual manera acota que El Estímulo tiene sus raíces en la Cadena Capriles, el cual estuvo anteriormente integrado por Últimas Noticias, El Mundo, Economía y Negocios, Líder, la Revista Dominical y Editorial Saber, pues este medio pone en práctica un proceso de evolución de medios que inició en este bloque en el año 2009, con la transformación de impresos en marcas. En este caso fue el de El Mundo, Economía y Negocios que evolucionó y se hizo multimedia a partir del vespertino El Mundo. “Es la misma experticia que estamos poniendo en práctica en El Estímulo, de acuerdo con las tendencias mundiales del periodismo” enfatiza Omar.

El Estímulo nació en Septiembre de 2014 con el objetivo de crear un portal con estándares internacionales que fuese referencia en momentos en los que, en Venezuela, los medios tradicionales y el periodismo en general atraviesan una gran crisis; éste, con contenido dedicado a varios segmentos de las audiencias a partir de tres revistas tradicionales: la revista Climax, la revista Bienmesabe y la revista El Interés. La conjunción de estas tres conforma El Estímulo.

Rápidamente El Estímulo se posicionó como una referencia sobre el periodismo que se está haciendo en Venezuela, ganando premios nacionales e internacionales e, incluso, atrayendo como personal activo o colaboradores externos, profesionales destacados en el mercado.

Pero, ¿qué hace diferente a El Estímulo?

En cuanto a forma, el diseño gráfico se denota, pues se mantiene como un elemento innovador, refrescante y diferente. Da privilegio a los elementos visuales y a la usabilidad, término relevante en el periodismo digital, referente a que resulta cómodo su utilización a través de las distintas plataformas y equipos.  En cuanto a fondo, El Estímulo cuenta con una amplia plantilla de reconocidos  escritores, cronistas, plumas periodísticas y otros, que buscan de forma sencilla y poco rebuscada redactar para los usuarios.

Periodismo que ilumina

Luz Mely Reyes, directora general de Efecto Cocuyo cuenta que los medios digitales tienen altas oportunidades de propender al periodismo de calidad, “el periodismo que se hace en Venezuela ahora creo que incluso es mucho mejor que en otras ocasiones porque obliga más a la cooperación, es decir, para que generes una pieza multimedia necesitas de la participación de mucha gente, ya no elaboras la nota tu solo como en el caso de los impresos, sino que necesitas que esa historia tenga distintos componentes. Necesita destrezas que una sola persona no tiene.”

Efecto Cocuyo nació el 6 de enero de 2015 en la red social Twitter sobre la premisa de la participación y de hacer periodismo que ilumina, además de hacer uso de todas las innovaciones periodísticas para ser un medio influyente nacional e internacionalmente.

Como fortaleza de Efecto Cocuyo se halla el equipo humano. Al comienzo eran solo tres personas; hoy en día el equipo está conformado 20 integrantes, algunos veteranos en el área y otros que avanzan por el comienzo del camino. “Esa combinación, entre veteranos y periodistas jóvenes, para mí es excelente. Combinar talento intergeneracional”, añade Luz Mely. Entre las limitaciones a las que se ha sometido este medio, de acuerdo a la periodista, tienen que ver con el aprendizaje que han tenido que vivir al convertirse en empresarios de medios, otra de las limitaciones se refiere a la búsqueda constante de sustentabilidad, es hacer sostenible el proyecto.

El modelo de negocios del cual surgió Efecto Cocuyo nació en un crowdfunding, su directora destaca que es uno de los modelos más exitosos que se ha hecho en medios venezolanos pues la recolección fue de aproximadamente 28.000$, recibieron impulso de una incubadora y actualmente mantienen proyectos que desarrollan junto a socios nacionales e internacionales. Además, generan productos internos que generan ingresos por análisis, dictado de talleres, cursos y similares.

Efecto Cocuyo vive una etapa de aceleración y logró pasar de ser un emprendimiento a ser una empresa, y con miras a ser la principal empresa de medios en Venezuela.  “De ser un sueño de un grupo de periodistas, pasamos a ser una realidad de ese mismo grupo de periodistas”, concluye la directora del medio.

Cierran sin querer los medios impresos. ¿A qué amenazas se enfrentan entonces los medios digitales?

Para Omar Lugo las oportunidades siguen existiendo, sin embargo, las amenazas políticas se hacen presentes y se refiere a la limitación del gobierno a que los ciudadanos estén informados. El colapso económico también pisa con fuerza pues esta es una limitación para cualquier empresa en cuanto a crecimiento y retención de recursos humanos. “No hay buen periodismo sin buenos profesionales”, menciona Lugo sobre la escasez de personal que se vive en Venezuela. “Cada vez en Venezuela, es más difícil conseguir profesionales comprometidos, formados y que no le tengan miedo a hacer periodismo de fondo con los valores propios del periodismo, es decir que sean contestatarios, atrevidos y creativos”.

Luz Mely Reyes, por su parte, habla de que estas amenazas son las mismas que corre cualquier vehículo de libre expresión en un sistema represivo y totalitario como lo son los bloqueos, la falta de fondo para la sostenibilidad, la censura y autocensura.

El Pitazo que suena donde otros callan

Para hablar de limitaciones y amenazas El Pitazo salta a la vista, pues César Batiz, su director, cuenta que en menos de 11 meses han sido sometidos a bloqueos de tres dominios diferentes, eso significa un corte a la posibilidad de que los ciudadanos puedan acceder con libertad a este sitio web.

“Nos colocan en una condición de medios prescritos sin siquiera habernos dicho qué le violaste, solamente porque estamos diciendo lo que otros quieren que se calle, sobre los casos de corrupción… porque estamos contando historias de la Venezuela prójima”, relata César Batiz.

Batiz define a los medios digitales como nuevas formas de expresión, y en este sentido El Pitazo se vuelve un medio bastante creativo pues tiene áreas tan innovadoras como el cine foro o el info teatro, que son alianzas con organizaciones no gubernamentales creadas como, precisamente, nuevas formas de contar. “Sí, hay un florecimiento de los medios digitales como respuesta a la censura y al control de diferentes formas que impone el gobierno venezolano”, enfatiza Batiz, y aunado a esto comenta que no es una oportunidad la que tienen los medios digitales a propender al periodismo de calidad, “es una exigencia” para la trascendencia del trabajo que se hace.

El Pitazo, nace el 8 de diciembre de 2014 con el objetivo de llevar la información a los sectores más deprimidos de la población a través de diferentes canales. “Utilizamos diversas opciones para expresarnos y vencer ese cerco de censura que impone el gobierno y cumplir el propósito de llegar a la gente”, añade César. Además de esto, cuenta con una larga lista de periodistas distribuidos en todas las regiones del país permitiendo esta, junto a otras características, que El Pitazo sea una de las alternativas que utiliza el venezolano a la hora de sumergirse en la información.

En el Ranking de Medios Socialmente Responsables en Calidad Periodística realizado por la Asociación Civil Medianálisis, donde se evalúa la calidad periodística de diversos sitios web, se tomaron en cuenta tres dimensiones: a) transparencia editorial y pluralidad de fuentes, b) tratamiento periodístico y uso del lenguaje y c) navegación. En la segunda categoría, El Estímulo, por ejemplo, obtuvo el primer lugar y, en transparencia editorial y pluralidad de fuentes, se posicionó en el puesto número seis.

El cierre de medios impresos en Venezuela se torna una tragedia, sin embargo, algo pasa paralelamente a ello; numerosos periodistas emprenden a través del área web para aprovechar lo que la tecnología regala y seguir informando a los ciudadanos. Estos medios fueron durante el tiempo de protestas los que enmarcaron la información y casi instantáneamente la entregaban, convirtiéndose allí, o quizás tiempo antes, en la principal alternativa de información en el país.

Texto: Estefanía González. Infografías: César Heredia.

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