Compartir publicación

En medio de las circunstancias y eventos político-sociales más recientes los larenses tuvieron que recurrir a formas diversas de acceso a la información para mantenerse al día sobre la situación de la frontera venezolana y la suscitada en varias regiones del interior del país.

Los ciudadanos han sido los principales afectados en el contexto venezolano vigente al no recibir la información veraz y oportuna de los hechos que marcan pauta en los momentos trascendentales que afronta el país, en medio de su crisis política, económica y social.

Las ventanas informativas han venido desapareciendo progresivamente, o en algunos casos, disminuyendo su capacidad de visibilidad y exposición informativa que solían dar al público, sobre las situaciones que repercuten en el interés local y nacional.

En el caso del estado Lara, cuya presencia mediática es una de las más numerosas de Venezuela, con cinco canales televisivos, cinco periódicos regionales (de los cuales permanecen en circulación solo 2) y variadas emisoras radiales, el cerco informativo ha pasado a ser uno de los principales motivos de preocupación para las audiencias y lectores larenses.

Algunos ciudadanos manifestaron su inconformidad con el tipo de información que en estos últimos años se emite a través de los medios masivos locales, misma que ha cedido en cuanto a su contenido, suponen que por presiones y regulaciones de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), y en algunos casos de quienes ejercen funciones en los gobiernos local y regional.

En otros casos, como el de varios periódicos (El Mío, El Impulso y El Diario de Lara), no han podido hacer frente a las restricciones de papel y a la imperiosa crisis económica que les ha obligado a cerrar sus puertas, migrar de plataforma o mutar a otros formatos, dejando solo a dos impresos activos en la entidad (La Prensa de Lara y El Informador), aunque han debido reducir sus páginas, los días de labor y hasta se han visto forzados a reducir su fuerza laboral.

De esta manera, los larenses se vieron una vez más obligados buscar en la internet y las redes sociales alternativas que les permitiera satisfacer la vital necesidad de estar conectados con los hechos de actualidad que ocurren en el entorno y que son de sumo interés para la colectividad.

Inconformidad y descontento

Algunos ciudadanos expresaron su malestar por la omisión de hechos de importancia que generan tendencias de opinión y no son reseñados por los medios de comunicación en la entidad. Mucho se especula acerca del porqué de esta acción, sin embargo, los larenses aseguran no quedarse de brazos cruzados y buscar la forma de enterarse de lo que ocurre.

Gerardo Peraza, empleado público de 55 años, asegura que en los momentos actuales cuando se genera mucho contenido informativo acerca de la situación de Venezuela, no se justifica el silencio mediático aunque asegura que esto ocurre por presiones de quienes ejercen autoridad en el país para impedir que se muestre la realidad al mundo de lo que aquí ocurre.

Esta opinión es compartida por Maura Castellanos, docente jubilada, quien lamenta la censura existente en los medios de comunicación y las acciones, según aprecia, llevadas a cabo por Nicolás Maduro y los funcionarios de su gobierno, contra medios internacionales que tras el cambio editorial en los nacionales, ofrecían información sobre Venezuela.

Redes sociales son la alternativa

Para los venezolanos, el avance tecnológico que han representado las redes sociales ha sido el salvavidas para alimentar esa necesidad de informarse y actualizarse. La población joven aprovecha los beneficios que le otorgan estas conocidas plataformas virtuales, mientras que para los mayores estas representan un reto y nuevas oportunidades de aprendizaje y adaptación. Sin embargo, no todos logran dominarlas.

Ante esta situación, Beatriz Moreno, joven licenciada en Comunicación Social, destaca la importancia de las redes en la coyuntura que vive Venezuela, pues han significado la única posibilidad de informarse veraz y oportunamente. Mientras que Jesús García, detalla la intención de los comunicadores que ejercen en el país de burlar la censura impuesta en los medios a través de estas plataformas.

Censura que perjudica a la población

Otros ciudadanos consultados sobre la actual cobertura y difusión de hechos relevantes en Lara, aseguran que la situación que se ha agudizado en los últimos tiempos en los medios de comunicación, perjudica de forma directa a la población, la cual al depender netamente de lo reflejado en redes sociales, corre el riesgo de confundirse con falsas matrices.

Así lo comentóso Felicia Bigni, de 57 años, quien detalló que no todo lo que dicen las redes es cierto y confiable, por lo que es necesario que la información que circula por estos medios digitales sea respaldada por los medios de comunicación convencionales, a los cuales acude la mayor parte de la ciudadanía y de los que espera de estos mucho más de lo que han dado en la actualidad.

Asimismo, Armando Vásquez, de 70 años, comenta que la audiencia más afectada por esta situación es la de la tercera edad, acostumbrada a informarse a través de la televisión, radio y los periódicos, que ahora han cambiado sus políticas informativas, dejando de transmitir los contenidos esperados por ellos.

Resaltó Vásquez, que no todas las personas mayores tienen la capacidad de manipular las nuevas tecnologías, por lo que se desactualizan y en algunos casos se dejan engañar por las falsas noticias que, asegura, se transmiten hoy en estas plataformas.

Confían en prontas mejoras

Pese al controvertido contexto en el que permanecen funcionando los medios de comunicación y periodistas independientes que se arriesgan para llevar la información veraz a sus usuarios, los ciudadanos larenses confían en una posible mejora de esta situación al producirse un cambio político en Venezuela que respete la libertad de expresión y las líneas editoriales a partir de las cuales vuelvan los distintos contrastes de la vida política y social del país a sus espacios naturales de transmisión y difusión informativa.

Texto y foto: Yorvi García


Compartir publicación