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El periodismo y el poder político son parte de una compleja relación que podríamos catalogar de simbiótica en las sociedades contemporáneas. Autores como Grossi (2007) apuntaban desde hace algunas décadas la primacía de la centralidad comunicativa en la acción política.

Este autor se refería a la parte final del siglo XX. Tal centralidad incluso ha tomado una suerte de omnipresencia con el transcurrir de las primeras décadas del siglo XXI. Para Thompson (1998) el sistema mediático moderno pasó a tener un predominio, incluso sobre el poder político como parte de la modernidad. La comunicación, y por ende el periodismo, constituye un componente nuclear de la dinámica política en este tiempo.

Von Beyme (1995) plantea que la interacción entre periodismo y poder político es una rutina cotidiana.A la luz de lo que plantea la literatura académica se analizó el caso venezolano, en particular en el período incipiente de la llamada Revolución Bolivariana (199-2001), en el cual se registró   el ascenso a posiciones de poder político de un grupo variopinto de periodistas, junto con lo que puede considerarse una “luna de miel” entre el nuevo presidente Hugo Chávez y el mundo periodístico simbolizado por las empresas de comunicación masiva. La ruptura se produjo dos años después de iniciarse la presidencia de Chávez y generó un reacomodo político en el campo mediático que pasó a tener una posición de abierta confrontación.

Te invitamos a leer el articulo completo de Andés Cañizález para la revista Quórum Académico AQUÍ

 


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